Pareja

... que no he dejado de pensar en ello, desde entonces, y todavía no tengo claro si hice bien o no, al irme sin decir nada, pero lo que sí que está claro es que aún sigo pagando las consecuencias.

 

No creas que siempre es igual: hay días que, como solías decir tú, “me levanto con ganas de perdonarme”. Quiero pensar que si aquello hubiese continuado alguien hubiera terminado por salir malparado y me consuelo pensando que fue por ti, por lo único que intenté cargar con todas las culpas.

 

Pero la mayoría de mañanas –y todavía hoy muchas noches- tengo claro que fui un cobarde y que te causé más daño del necesario. Y esto hace que mi vida sea un constante castigo...

 

Amigos

...tal vez tengáis razón y ahora sea ya demasiado tarde, pero incluso así debo deciros que de lo único que me arrepiento es de haberos perdido. Es injusto: me acusáis de engañaros pero no me decís en qué. ¿Os había engañado alguna vez, yo? Siempre os quejabais de la hipocresía de aquellos que ahora os llenan el pensamiento con falsedades, con sospechas sin fundamento. ¡Y les creéis a ellos!

 

Sí, sí: ya puedes cerrar la boca, si se te ha quedado abierta por la sorpresa. Lo sé perfectamente, quien os dijo dónde iba al salir del Centro. Lo que no tengo forma de entender es por qué si cuando hablaba de ti o de los otros a vuestras espaldas clamabais contra “el mayor hipócrita sobre la tierra” ahora, cuando ha querido poneros en mi contra, le habéis creído sin tan siquiera pedirme explicaciones.

 

¿Os extrañáis, incluso así, de que no haya intentado hablar con vosotros? ¿No os sentiríais ofendidos si alguien a quien hubieseis procurado no fallar nunca os daba súbitamente la espalda? Debes saber que nunca he estado en ese lugar al que se supone que acudía. Con toda intención, aprovechándome del descarado fisgón que es este personaje comenté, durante una conversación con otra persona...