“...como un relámpago de felicidad”.

 

¿Recuerdas esta canción? Todo parecía mágico, entonces, ¿verdad?

 

Alegría. Como la magia de amar, alegría...”

 

¿Quién lo estropeó? ¿Quién cortó aquel hilo de fantasía que bordaba todo lo que nos rodeaba? ¿Tú? ¿Yo? ¡Qué importa ya! ¿Compensará, quizás, todo aquello que perdimos, saber quién fue culpable?

 

Si miro atrás me ahoga el desconsuelo: he despilfarrado un tesoro. Era un privilegiado, un aristócrata de las emociones y de los sentimientos, y la fortuna ha huido de mí a golpes de altivez. Me veo a mí mismo como un cacique que lo tuvo todo y que hoy no es más que un gris protagonista de aquellas baladas mejicanas que daban voz a atardeceres entre olivos.

 

¡Cuánta nostalgia siento! Y cuando pienso en cuánta habrás sentido tú, solo sale de mí pedirte que me perdones.