Montaña (íntimo)

... de repente se hizo el silencio. Ya no subía nadie más: la hilera de luces se alejaba lentamente y ya no se veía ninguna más por debajo de donde yo estaba.

 

Hablar de silencio en medio de un glaciar como aquel es como hablar de silencio a la orilla del mar: es otro tipo de silencio, es un silencio interior muy próximo a la paz. Parece como si la infinidad de sonidos del hielo agrietándose, fundiéndose de nuevo o crujiendo al solidificarse sobre otra placa encuentren, de improviso, un espacio en la memoria del propio cuerpo. Parece como si, inconscientemente, se entre en una armonía olvidada en algún rincón de la herencia, enterrada por capas y más capas de progreso y de civilización.

 

Te aseguro, sin embargo, que tumbarme en medio de aquel mar de hielo y renunciar a continuar caminando no fue una derrota. Tanto entonces como ahora he visto muy claro que no fue ningún acto de rendición sino una visión: nunca volveré a tener la oportunidad de sentirme tan protagonista...

 

 

Montaña (descripción)

Y, aunque me resulte muy difícil explicarlo, te aseguro que ni entonces ni ahora me he sentido mal por no poder continuar subiendo. Cuando ya habían pasado todos los que venían detrás de mí me quedé solo. Todavía estaba oscuro y estaba agotado. Veía imposible continuar, pero no sentía miedo –y eso a pesar de que hace muchos años que tengo claro que rendirse en pleno glaciar, precisamente de ese glaciar, es garantía de problemas, de problemas muy graves.

 

Me tumbé en la nieve y experimenté la primera sorpresa: el hielo es escandaloso, pero yo solo oía silencio... ¡porque el silencio me venía de dentro! No sé muy bien cómo describírtelo, pero es lo más parecido a la paz total que jamás haya experimentado. ¿Y sabes qué es lo más curioso? Parecía como si ya lo hubiese vivido, como si, en algún rincón de mi cerebro, reconociese aquellos movimientos del hielo, aquel crujir y aquel goteo como parte de mí. La frase no es mía y podrá parecerte exagerada, pero por primera vez en mi vida me sentí parte de la tierra, experimenté armonía.